Sangrederosas
  
Apuntes acerca de la música progresiva

A manera de introducción: estas breves notas no pretenden en lo absoluto dejar establecido aquello que es o no progresivo: muchas son las agrupaciones y ejemplos musicales que han quedado fuera de esta lista ficticia. La compilación obedece a un criterio "personal" y subjetivo y por ello, me reservo el criterio de selección del mismo - simplemente, cada ejemplo musical aquí puesto ha determinado una reflexión y un determinado sentimiento que los fundamenta. Cada uno de ellos son modelos compositivos dignos de estudiarse y considerar desde varios aspectos (construcción musical, uso de timbres, poética, etc.). Por otro lado, se elige una porción de tiempo - gestación y desarrollo de la progresiva, con exclusión de la escena de los 80's, mal contubernio entre el "intelectualismo", la imitación sin descaros y el show bussines.

Desarrollar un lenguaje musical que pretenda aunar el sonido vocal e instrumental del rock con la construcción de la música clásica antigua y contemporánea, era ya una idea reiterada en ciertos autores de la mitad de los sesentas. Pero es en Inglaterra, desde el año 1967, donde encontramos sus primeros síntomas. Procol Harum y The Moody Blues serán los iniciadores de esta corriente. Dadas sus características musicales, podemos ya decir aquí que las ideas centrales del rock progresivo están presentes: cierta calidad interpretativa (sean con estudios musicales de academia o mera intuición), predominio de solos instrumentales, uso del teclado y los medios electrónicos, textos de carácter lírico-poéticos, quiebres armónicos y rítmicos...

The Moody Blues ensaya estas ideas en un formato de LP. Su tercera producción, Days of future passed (1967), es el relato sonoro y cantado de las 24 horas en la vida de un individuo anónimo, dividida en secciones (con orquesta sinfónica). Sin embargo, el intento de fusionar un grupo de rock en una sala de conciertos es aún muy precario. Esto lleva a otros grupos a desarrollar desde "su propio material" rock y pop una experiencia sinfónica. The Nice elige esta vía. Formado como un trío musical (batería, bajo y teclados), bajo la dirección de Keith Emerson, buscan producir una música vibrante, con citas y reminiscencias del lenguaje clásico romántico (literatura pianística de Bach, Listz, Tchaikovski), sobre una base de rock. Detalle no menor, es que los Nice participan de la escena psicodelia londinense (UFO), junto a los Floyd, de Syd Barrett.

En poco tiempo - un año apenas - el lenguaje progresivo alcanza una mayoría de edad, con un alto nivel interpretativo y líricas poéticas de alto calibre (los temas de la progresiva son historias, pero también impresiones subjetivas, crítica social o del medio urbano). Caravan, agrupación que nace en Canterbury y liderada por los hermanos Sinclair, logran sintetizar lo mejor de la progresiva en formatos sencillos de canción (3 a 4 minutos); sencillez y cierto "aire" trovadoresco, combinado con el uso del teclado setentero (minimoog, farfisa, mellotron).

En el año 1970, se realiza el recordado festival de la Isla Whigth, donde se presentan las nuevas expresiones musicales del momento. Es también el debut de Emerson, Lake & Palmer. Unido a las pretensiones sinfónicas (extensión de lo que ya los Nice habían realizado), se recuerdan las presentaciones grandilocuentes y absurdas del trío, sin renunciar por ello a una veta lírica que interpreta su vocalista Greg Lake. Desde aquí, el criterio de la progresiva será "superar" técnica y formalmente cada producción anteriormente realizada.

Gentle Giant y, mucho más tardíamente, National Health, incorporarán a la escena progresiva el uso del jazz fusión como elemento estético (¿podemos sospechar desde este punto, cierta "pretenciosa" tarea? Aún no, pues, la mezcla indiscriminada de estilos tiene un malogrado exponente en la figura de Franz Zappa). El problema de ambos grupos radica en la irregularidad de composición que demuestran: por querer hacerlo todo, nada se realiza en su totalidad. De manera más convincente, se encuentra el trío Greenslades, que se destaca por la versatilidad instrumental del bajista Tomas Greenslade.

Pero los 70´s no son sólo flores colorinches: una pléyade de artistas y músicos deciden incorporar a la progresiva el lenguaje musical y estético de las vanguardias del siglo XX; dadá, surrealismo, experimental, ruidismo futurista, contorsiones de la palabra hablada serán los componentes expresivos de dos bandas importantes: Soft Machine (título de una novela del escritor William Burroughs), con el baterista cantante Robert Wyatt - militante del Partido Laborista y PC británico, no olvidar - y su complemento Mike Ratledge en los teclados, y Van der Graaf Generator, bajo la lírica desgarrada y pesimista de Peter Hammill - comúnmente se lo ha asociado como antecedente del punk, por su mordaz crítica al "manierismo" de Bowie y el mundo sofisticado del Glam, tarea que habrá de investigarse.

Pero eso no es todo: fruto de las jornadas estudiantiles de Mayo 68 en París, un joven letrista decide crear su propia orquesta "pánico" (la expresión es de Arrabal, el dramaturgo que trabaja con Jodorowski en Fando y Lis), donde converge el teatro de situaciones, entre la mística y el discurso político, el hippismo y el viaje psicodélico: Dave Allen funda con su pareja Gilli Smith a Gong (que será imitado descaradamente en la figura de Magma), y cuya producción más rica abarca los años 1970 al 73.

1971 será el año que definirá lo que aquí denominaré como "super-grupos", no tanto porque ellos opaquen a los anteriormente nombrados, sino porque desde aquí se establecerá el canon (o lo "políticamente correcto") de la progresiva como tal. Pero también lo diremos porque hay, detrás de estas agrupaciones, un aparato industrial y comercial evidente. Dos referentes ineludibles son Genesis (en su primera formación, con el cantante, letrista y mimo Peter Gabriel) y Yes (en la voz de John Anderson, el bajista Chris Squire y el baterista Bill Bruford); sus composiciones desarrollan, hasta agotar, sin duda, el concepto mismo del rock progresivo, en largos pasajes instrumentales, ambientales y solistas (escucho, desde una voz exterior, el reproche clásico contra la progresiva: el exceso temporal de un tema, de 20 a 30 minutos incluso. Pero es una voz precipitada y mezquina, que sólo ha juzgado a los grupos por un solo tema. No toda la progresiva se define por este síntoma. Y, por otro lado, quien no se encuentre familiarizado con la extensión temporal, tampoco se percatará de que una obra tiene "matices", acentos y discursos que sólo en el tiempo se despliegan). El modelo de estas dos bandas se extiende por el mundo y muchas bandas prueban suerte imitándolos (¿o dar con la fórmula ganadora de una época?). Camel es el ejemplo más notorio - aunque tiene un sello más personal que los identifica. Renaissance es la agrupación más conservadora del género, una especie de "retorno" al hogar familiar de las orquestas clasiconas (aunque, confesémoslo: en alguna ocasión de nuestra existencia también caemos en nuestros "retornos", que los retocamos bajo la palabra consecuencia).

Sin embargo, ya hacia el año 74 en adelante, se produce un declive creativo (algunas bandas ya han desaparecido y otras cambian integrantes, modificando su sonido inicial).

Dejemos para el final a King Crimson, banda liderada hasta hoy por el guitarrista Robert Fripp. Lo dejamos acá no porque sea el grupo puntal de la escena progresiva, sino porque sus contradicciones musicales y artísticas reflejan la contradicción misma de lo progresivo. En cada LP editados por ellos, se observa una búsqueda incesante - siempre estimulante y calamitosa - de un lenguaje propio (ora música lírica, con Lake, ora jazz en el Lizard, ora experimental en Islands o rock pesado en Starless and the Bible Black), pero sin establecerse dentro de una estilística cerrada - algo que ya Pink Floyd ha encontrado, la fórmula hocus pocus de la industria musical, y que sepulta con ello todas sus intenciones "artísticas"... en síntesis, se descubre un tipo de sonido conservador y de beneplácito para ociosos y holgazanes oyentes que buscan un mero "escapismo" auditivo.

Lo que produce curiosidad y gusto además, es el nivel de creatividad y sello personal con el cual cada banda desarrolla su lenguaje progresivo. La exigencia de su escucha impone al auditor una lectura atenta y concentrada en los devenires sonoros que aquí se producen. Ello sienta la sospecha de que el nivel de cultura auditiva de aquella época era mucho más sofisticada y exigente que la actual. Sin embargo, todo movimiento artístico y cultural - y no es la excepción la progresiva - debe pagar por su modernidad: otras voces y otras estéticas reclamarán más tarde su derecho a la existencia, ya sea negando o menospreciando el lenguaje anterior. La pervivencia de lo progresivo no se ancla en la continuidad de los años ochentas - aún cuando voces "informativas" deseen expresarlo así -, ni en los tristes remedos de Allan Parsons o Dream Threater. Por curioso que parezca, su actualidad queda fragmentada en ciertas expresiones independientes del pop de los años noventas, en la electrónica post modernista y en algunos solistas que solamente ocupan la cita o su pastiche dentro de sus composiciones. Como toda escena artística, la música progresiva se repite en el amplia sala de los espejos que constituyen hoy nuestro paisaje sonoro.

 

LA FLOR ENFERMIZA, 09.

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